B1 · Lee, sigue las pistas y responde
Un dîner à composer
Samedi matin, Salomé a envoyé son idée de menu aux quatre amis qu’elle attendait le soir. Les réponses sont arrivées aussitôt. Karim ne mangeait pas de viande. Léa trouvait les plats épicés1 trop forts. Paul ne supportait pas les champignons. Zoé voulait surtout éviter un dîner lourd, car elle devait se lever tôt.
Salomé a regardé sa liste de courses. Elle avait prévu un grand plat de poulet aux champignons. Elle a d’abord ressenti de la déception2, puis elle a téléphoné à ses amis. « Est-ce une question de goût ou avez-vous une allergie3 ? » a-t-elle demandé. Tous ont confirmé qu’il s’agissait de préférences ou de choix alimentaires.
Au marché, elle a acheté des légumes, du riz et des pois chiches. À dix-neuf heures, plusieurs saladiers4 attendaient sur la table. Le poulet était servi à part, comme la sauce et les herbes5. Chacun pouvait composer son assiette. Les champignons étaient restés au magasin.
Paul a proposé de préparer une sauce très relevée. Léa a souri : « Dans un bol séparé, alors ! » Pendant que Karim coupait le pain, Zoé a mis la table. Salomé n’avait plus à faire des allers-retours6 entre la cuisine et ses invités.
Personne n’a mangé exactement la même chose, mais tout le monde a mangé ensemble. Zoé est partie à vingt et une heures, comme prévu. En rangeant, Salomé a compris que son compromis7 avait aussi changé son rôle : au lieu de deviner le plat parfait, elle avait créé un repas où chacun pouvait participer8.
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El sábado por la mañana, Salomé envió su idea de menú a los cuatro amigos que esperaba esa noche. Las respuestas llegaron enseguida. Karim no comía carne. A Léa los platos picantes le resultaban demasiado fuertes. Paul no soportaba los champiñones. Zoé quería sobre todo evitar una cena pesada porque tenía que levantarse temprano.
Salomé miró su lista de compras. Había pensado preparar una fuente grande de pollo con champiñones. Primero sintió decepción y luego llamó a sus amigos. «¿Es una cuestión de gustos o tienen alguna alergia?», preguntó. Todos confirmaron que se trataba de preferencias o elecciones alimentarias.
En el mercado compró verduras, arroz y garbanzos. A las siete de la tarde, varios recipientes para servir esperaban sobre la mesa. El pollo se sirvió por separado, al igual que la salsa y las hierbas aromáticas. Cada uno podía preparar su propio plato. Los champiñones se habían quedado en la tienda.
Paul se ofreció a preparar una salsa muy picante. Léa sonrió: «¡En un recipiente aparte, entonces!». Mientras Karim cortaba el pan, Zoé puso la mesa. Salomé ya no tenía que ir y venir sin parar entre la cocina y sus invitados.
Nadie comió exactamente lo mismo, pero todos comieron juntos. Zoé se fue a las nueve de la noche, como estaba previsto. Mientras recogía, Salomé comprendió que su solución de compromiso también había cambiado su papel: en vez de adivinar el plato perfecto, había creado una comida en la que todos podían participar.
